Estilo colonial fusionado con rústico catalán para una habitación en la cual el encanto reside en la decoración. Sus paredes de color rojo-teja combinadas con blancos-ocres, su techo envigado a la catalana, su ventana con vistas al Montseny y su suelo entarimado la convierten en el lugar de paso obligado para todos los amantes de la naturaleza y el relax.
El cabecero de la cama de hierro forjado se recorta contra el color rojo-teja y las ventanas de madera oscura originales de la antigua masía del siglo XIV. Una vez más, los muebles antiguos maravillosamente restaurados conservando la pátina antigua que los caracteriza y las lámparas de luces difusas que aumentan el ambiente cálido y romántico.


